Aviso a los Navegantes

I

Esta renovada búsqueda de comunicación, difusión y debate del Ideario de la Democracia Participativa, la Revolución del Siglo XXI, comenzó con el nuevo milenio, a partir de la fallida experiencia de los Asambleas Barriales del 2002, en donde participé de forma activa, intentando darles una dirección política propia, para salir del asedio de los aparatos de izquierda, del progresismo; entendí, con otros vecinos, ciudadanos de los barrios, que ése movimiento que había nacido derrocando a cinco presidentes en diez días, no podía aspirar a otra cosa que a convertirse en un movimiento revolucionario y asumir la conducción de los destinos de la Nación. Escribí así sueltos y reflexiones, a partir de aquélla experiencia del 2002, muchas de coyuntura, otras, investigaciones históricas. Apunté la revisión del Peronismo, en la soledad más absoluta , a partir del hecho tan poco conocido como flagrante, disolución del Partido Laborista, que había llevado a la Presidencia de la Nación a Perón en 1946, disolución absolutamente ilegal e ilegítima, Perón no era parte de la Dirección del PL, que era en su totalidad obrera, sólo su afiliado número uno; la primera gran traición de una larga lista de grandes traiciones.

Reconozco por demás los logros de la primera Presidencia de Perón, últimos destellos de la segunda, desde la creación de la Comisión Nacional de Energía Atómica (1950), a la creación de los Astilleros de Río Santiago (1953); la síntesis virtuosa de ambos emprendimientos, precisamente, giró en torno a la producción de un submarino nuclear, plan original del Contraalmirante Castro Madero (el plan nuclear argentino es de tanta seriedad y envergadura, que es la única política de Estado que ha atravesado durante más de 70 años todo tipo de gobiernos, siempre en crecimiento y empoderamiento, trasciende largamente a Perón y al peronismo); no somos tan obvios, la descarnada crítica que propusimos de Perón y el peronismo, intentó ser mucho más profunda; la primera puntada, con un bisturí de doble filo, claro que la dimos.

La fecha, para grabarla, 26 de mayo de 1946; ese día aciago, por un radiograma militar, Perón disuelve el Partido Obrero Nacional que lo había llevado al poder meses antes. Como todo líder fascista que se precie, lo había hecho Hitler con las SA, las Camisas Pardas, lo había hecho Franco masacrando falangistas en la guerra española a manos de la Guardia Civil o de los moros de su Ejército, o mandándolos a una muerte segura en una misión suicida, con la División Azul en el frente Ruso; Perón se deshace de Partido Laborista, creación genial del movimiento obrero argentino, síntesis de más de medio siglo de luchas obreras, que lo había sacado de la cárcel el 17 de octubre de 1945, para hacerlo Presidente el 24 de febrero de 1946. Persigue, encarcela, deporta, a la dirigencia sindical que decide no rendirle pleitesía, expulsa a los trabajadores organizados de la conducción de la Revolución Nacional, les da el eterno rol de extras, con mucha suerte, actores secundarios, con el contracampo de una burocracia sindical corrupta y perenne, traidora y venal por antonomasia.

Ese debate, como tantos otros grandes debates, sigue siendo parte del gran catálogo de los tabúes de nuestra historia, manipulada y amañada por unos y otros, según conveniencia de cagatintas y sofistas que se arrogan el sujeto de polemistas y publicistas de una u otra glosa de la Historia Argentina contemporánea, citando a William Cooke o Mongo Aurelio -el encuestador-, siempre funcionales a las grandes metrópolis Imperiales. Washington, Londres. Tel Aviv, en nuestro caso tan particular, en donde el Sumo Pontífice, alias el "Obispo de Roma", se ha postrado ante la tumba del fundador del sionismo, entregando a la Iglesia Católica a la apostasía. No vamos a olvidar a La Habana, porque a partir de la irrupción de la monarquía cleptocrática santacruceña en la conducción de los destinos de la Nación, año 2003, nada menos, hemos reportado al Partido Comunista, ano contranatura del peronismo agónico; Isla de impostores irredentos -asesinos y entregadores tanto de Camilo como del Che-, lenguaraces y fracasados crónicos, causa eficiente de todos los movimientos guerrilleros que llevaron a la muerte a miles de jóvenes de todo el continente, así como al poder a las peores dictaduras entrenadas en West Point.

De 2005 a 2015, durante diez largos años, el blog DemoDirecta llegó a tener 270 mil entradas y algunos seguidores, algún que otro debate sin agresividad, sin insultos. Gané más enemigos que amigos; por defender la causa del pueblo palestino bombardeado en Gaza con fósforo blanco por la barbarie sionista, fui denunciado entonces por el Centro Simón Weisenthal con sede en Los Angeles, USA, ante el INADI, acusado de "antisemita", sanbenito que a la fecha no se ha levantado. Cuando logré que mi filme QSVT, ahora titulado La Hora de los Pueblos, fuera tenido en cuenta en el Festival Internacional de Cine de Moscú, la visita de cinco observadores rusos al blog, una semana antes del veredicto, para ser definitivamente descartado, me hizo darlo de baja, porque ya era más que nada un incordio para mi vida.

Una anécdota de color, a propósito de mi filme, lo había subido a Amazon Prime, site de cine y video de más alta circulación del planeta, esperaba difundirla, también, ver de hacer una moneda digna, ya que el filme había sido financiado de punta a punta por mi bolsillo, más, el apoyo de un centenera de actores y técnicos; hacer una moneda como para puchererar, mínimamente. Así, veía como cada dos o tres meses, Jeff Bezos, uno de los megamillonarios del planeta, depositaba en mi cuenta en dólares, -chiste cruel-, entre 20 y 30 centavos, nunca un dolar, por ejemplo. Pensaba para mi cansancio, que me estaba robando, así de simple, pero bueno, no dejaba de "quedar bien" tener un filme ahí, tan expuesto. No la hago más larga. El filme había sido denunciado por "pornográfico°, siempre denuncia anónima, estilo redes sociales, y había sido retirado de la cartelera, nunca se me había avisado nada, valga la aclaración, cobraba, entonces, por las entradas que tenía que trailer, que, obvio, duraba menos de 4 minutos; ellos, éso sí, te pagan la tarifa plena sólo si alguien ve tu filme de punta a punta, cosa que obviamente no ocurre ni ocurrirá nunca, nadie mira los títulos. Pero bueno, otro forma de censura encubierta, de los "amigos de siempre", para silenciar el filme de quien osaba revelar lo que había sido un movimiento político tan original y potente como lo fueron las Asambleas argentinas. De idéntica forma me había tiladado allá lejos, Adrián Suar, cuando plagiara mi libro Los desalmados para hacer su engendro, Alma mía. Casi las mismas palabras, Suar tildó a mi libro de cine, que él sin tapujos, sin preguntas de los medios -¿cómo lo había conseguido, por ejemplo?- aseguraba haberlo leído y según él no era otra cosa que un policial "erótico".

Tenía 46 años en 2002, ésa fue mi primera experiencia en política. Durante los años 70, era muy joven, siempre digo con ironía y cierta liviandad, que sobreviví por 8 puntos, que fueron los que me faltaron para ingresar en la Nacional Buenos Aires, en donde seguramente me hubiera visto siendo uno más de los que creyeron que la punta de los fusiles era la mejor idea para cambiar el mundo; el costo, lo sabemos, de aquella aventura pseudo militar, fue demasiado alto. Así pues, la implosión del sistema representativo, en diciembre de 2001, que desde el regreso de la Democracia iba a los tumbos, de fracaso en fracaso, atado a la imposición de la entrega de riquezas y recursos naturales a capitales anglosajones, al yugo de la Deuda Externa fraudulenta, la consecuente demolición de YPF, la empresa de bandera petrolera más importante de América del Sur, así como del resto de las empresas del Estado, entregadas por monedas a un sistema monopólico de servicios, en donde la falta de competencia siempre fue de la mano de tarifas del primer mundo, con sueldos empobrecidos, comidos por el espiral inflacionario.

Luego de la traición de Malvinas por parte de un General cobarde e infame, entregador, en paralelo al desmantelamiento de sus Fuerzas Armadas, diezmadas, desarmadas, humilladas y encarceladas -Fuerzas Armadas que habían primero desarticulado a la guerrilla que había atacado a un gobierno constitucional elegido por más del 60% de los votos, para luego batir al invasor inglés, un año antes de que los 150 años de ocupación, convirtieran a la usurpación en un status jurídico de facto-; el mito de los DDHH, usado como bandera pirata para pontificar desde el CELS, financiado por la Fundación Ford y George Soros, sobre justos y pecadores, jamás apuntó contra el Gral. Mario Benjamín Menéndez, el traidor de Malvinas, a pesar de que había sido parte de la segunda fase del aniquilamiento del ERP en Tucumán, luego del golpe de Videla; aún recuerdan en Famaillá los operativos de rastrillaje y las desapariciones operadas bajo el mando del militar impune y cobarde; en consuno, el CELS y demás organismos afluentes de DDHH, se encargaron de denunciar y encarcelar, uno por uno, a todos los oficiales con comportamiento heroico en combate en Malvinas, dejando blanco sobre negro, de qué se trató siempre ésa doctrina mendaz en la Argentina.

Así, las recetas neoliberales o las recetas populistas, siempre sometidas al paradigma de la entrega de los recursos naturales, minería y petróleo, correlatos de una corruptela inaudita, así como al pago y repago de una Deuda Externa eterna y astronómica, fueron demoliendo el aparato productivo que había sido construido a lo largo de un siglo, aniquilando el mundo fabril, dejando como único destino rentable los agronegocios, cuando la capacidad tecnológica del país, con un desarrollo científico y técnico del primer mundo, lograba que reactores nucleares de fabricación nacional participaran exitosos en licitaciones internacionales compitiendo con Francia, entre otros. La Argentina absurda, con contradicciones que dejan perplejos a los observadores internacionales, incluso a los de países vecinos, con honestidad intelectual, objetivos, se mostraba como un país excesivamente rico, con un pueblo crónicamente pobre, seducido y engañado una y otra vez por una clase política envilecida, contumaz en la mentira, secuestrada por ende por la maraña tejida por el Capitalismo anglosajón, depredador.

La Argentina que en la primera mitad del siglo XX tenía un PBI que superaba al resto de todos los países americanos de habla hispana, incluso Brasil, juntos, la Argentina que había llegado a tener en la década de 1930 al buque petrolera tanque más grande del mundo, el Juvenal, la Argentina con un desarrollo nuclear de potencia, había lograda la fisión del átomo a mediados de 1983, junto con la planta de agua pesada más grande de América, Arroyito, en Neuquén, era devorada por una clase política improvisada y fraudulenta, en donde una granuja de descuidistas, se disputaba la herencia de un movimiento político que había muerto hacía décadas; el peronismo, así, con el cariz del cadáver insepulto, putrefacto, hediondo y contaminante, fue mutando en distintas versiones, una peor que la anterior, confundiendo la base popular de proletariado fabril, productivo, digno, respetable, con valores, en un lumpenaje patético, sometido por la desocupación y los planes sociales, alienados como una horda de esclavos clientelares, en donde la droga, la violencia doméstica, la delincuencia, el analfabetismo endémico, los hace vender el alma al diablo por una garrafa y tres chapas o una predilecta bolsa de falopa, para cortar y revender. El contracampo, el gorilismo exacerbado, supuestos herederos de todo lo antinacional que ha existido, de la batalla de Caseros, hasta la UCD de Álvaro Alsogaray, siempre solventados por embajadas del Imperio, una y otra vez intentó experimentos de laboratorio, con recetas mendaces, en donde la ignorancia de valores esenciales del ser nacional, los llevaron a aplicar las mismas decadentes conductas de quienes señalaban como venales y demagogos. Tanto unos como otros son las dos caras de la misma moneda: la derrota moral y la decadencia endémica de la Argentina, causales de su frustración crónica.

II

Lo cierto es que a partir del Siglo XXI, de aquella experiencia pre revolucionaria de las Asambleas de la Argentina, negadas, ocultadas, bastardeadas, vaciadas de historia y significado, o coptadas lisa y llanamente por los aparatos de izquierda serviles al populismo que hegemoniza el poder casi sin interrupción desde entonces, de Democracia Participativa hablan todos, desde los Cabildos deliberativos, sin voz ni voto, de Piñera, en Chile, pasando por la insurgencia controlada de los Chalecos Amarillos en Francia, los Indignados españoles, manipulados con la bajada de línea de una agente histórica del servicio de inteligencia exterior de Gran Bretaña, Stephan Hessel, o la folletería que imprimiera entre gallos y medianoches el agente de prensa de Néstor Kirchner entonces, en el 2002, Gabriel Bonasso -"A dónde van las Asambleas"-, en donde desde un José Pablo Feinmann, pasando por Rafael Bielsa, o Luis Mattini (ERP-PRT), nos daban cátedra a los "novatos", de tres pasos básicos a seguir para fracasar sin atenuantes en un movimiento revolucionario.

Todos hablan de Democracia Participativa hoy día, desde La Cámpora hasta la Masonería o la guía "espiritual" de los tótems de la Piedras de Georgia, los mandamientos del NOM. El pensamiento hegemónico, el progresismo, hace el resto, amalgama, vacía y castra una experiencia hermosa, avasallante, en distintos "colectivos", todos variopintos, todos subjetivados, quitándole su carga de épica milenaria, cual es la del hombre libre, haciéndose cargo de su destino y los de la Polis. También, las experiencias verticales de Democracia Participativo, o socialismos del Siglo XXI, ya sea la experiencia venezolana o boliviana, o en un caso más anterior aún, el de la Revolución Verde de Muammar El Kadaffi, que terminó demolida por el propio líder, con tentación del poder absoluto, algo tan pueril, devastador y viejo como el tiempo.

Ya en el 2002, cuando arreciaban las consignas, planteamos en una charla debate fundacional, en la Facultad de Ciencias Sociales, corría el mes de abril, ante la polarización de las consignas del PO, por una Asamblea Constituyente, versus la del progresismo de CTA y el ARI de Carrió, "Elecciones ya", la tercera vía, cual era la creación de un Movimiento de Asambleas orgánico, con dirección política propia, para que esa ciudadanía que juntaba por miles, sin banderías políticas, semana a semana, a debatir sobre el barrio y la Patria, incluso la Patria Grande, fuera respetada como lo que eran, adultos inteligentes, muchos, muchísimos, formados -había más de 350 Asambleas en todo el territorio, digamos, 35000 ciudadanos actuando en política, sin sueldos ni haciendo negocios, por amor nomás- que merecían ser respetados, sobre todo cuando la verdad verdadera era que los supuestos maestros portaban una mochila de frustraciones y fracasos con un inventario harto pesados, ni qué hablar los que incluso tenían la conciencia cargada por muertos que los seguían mirando.

A casi dos décadas de aquél silenciado y "desaparecido" movimiento histórico, la Tesis de la Democracia Directa sigue sin poder ni plantearse ni mucho menos debatirse. "De eso no se habla". Es uno de los tabúes más fuertes de la cultura contemporánea. Perdón, de eso hablan precisamente todos. De una forma tendenciosa, sesgada, jamás de buena fe, porque hablar como lo hacen hoy día sofistas disfrazados de sociólogos, filósofos, antropólogos, sin mencionar siquiera de la existencia de las Asambleas Argentinas del 2002, habla del pánico que sobre todo tiene el Sistema a esa experiencia pre revolucionaria que había dado en el clavo. No eran "todo el Poder a las Asambleas" como repetían como Pavlov los caniches del Partido Comunista, ni era el soviet de la Asamblea Constituyente del PO, con "todo el poder a los Trabajadores". No, era el IV Poder, la Asamblea Nacional, en donde los ciudadanos de los barrios, la maldita clase media, el poder político real más sustantivo y movilizador, menos dogmático, por ende, más difícil de manipular o controlar, iba a expresarse en su media lengua, ajena a las tesis de Marx, por cierto, probadamente fracasadas, pero con un nivel de sentido común en un punto, arrollador.

Devolverle al ciudadano las potestades que había recibido dos siglos antes, durante los preámbulos de la Revolución Francesa, como sujeto pleno de la Historia, sin la intermediación de los Partidos Políticos, sin la comodidad y el confort que deviene del paternalismo de los líderes inspirados, a ver, reconocer la mayoría de edad de mujeres y hombres que tienen capacidad y discernimiento para llevar adelante, día a día, sus vidas, sus familias, sus profesiones, sus comercios, sus industrias, la Defensa de la Nación, la seguridad de las comunidades, atinando, por el conocimiento adquirido de la fáctico, impregnados en vida, ciencia, sentido común, responsabilidad, racionalidad, coherencia, claridad mental, bondad y buenos modales, a tomar con sus manos las riendas del Bien Común, ante la agonía y el colapso de un sistema que dio lo mejor mientras pudo, es el compromiso que nos convoca. Es la Hora urgente de los Pueblos. Nosotros somo un "mediun", sólo eso; así como llegamos de la nada, cuando llegue la hora, también nos iremos. El precepto aristotélico de que el Hombre busca naturalmente la Verdad, el Bien y la Belleza, la Ética, la filosofía política que nos contiene.

En abril de 2002, cuando planteamos la Tesis del IV Poder, comenzamos una aventura intelectual apasionante. A casi dos décadas de entonces, estamos comenzando a transitarla.

Buenos Aires, julio de 2020